Las decisiones vuelven a tener dirección.
¿Y si el bloqueo
que os impide avanzar
no fuera realmente
el problema?
Hay momentos en los que un líder
deja de preguntarse
qué más puede hacer...
...y empieza a preguntarse
qué es lo que todavía
no estamos viendo.
El problema
ya no es
la falta
de ideas.
Las ideas no dejan de surgir.
Algunas funcionan durante un tiempo...
pero, cuando una situación lleva demasiado tiempo bloqueada, llega un momento en el que ninguna consigue mover realmente la situación.
Mientras intentamos resolver la situación...
- Otra vez estamos hablando de lo mismo.
- Volvemos a revisar decisiones que ya habíamos tomado.
- Reorganizamos el equipo otra vez.
- Volvemos a cambiar la forma de trabajar.
- Al final siempre acabamos haciendo lo urgente.
- Todavía no hemos terminado un cambio y ya estamos empezando otro.
...esto es lo que acaba ocurriendo.
- Parece que siempre volvemos al mismo sitio.
- Cada semana aparece otro incendio.
- Ya no tenemos tiempo para dirigir, sino para resolver lo urgente.
- El desgaste empieza a notarse.
- Llevamos meses con esto.
- Parece que cada uno va por su lado.
Al final...
Lo que estamos haciendo ya no está
dando el resultado que buscamos.
Quizá el siguiente paso no sea hacer más.
Durante meses intentamos cambiar aquello que creemos que está bloqueando el avance.
Pero muchas veces eso no es lo que mantiene bloqueada la situación.
...no siempre la causa.
Muchas veces el problema parece estar en un sitio...
...cuando en realidad se está generando en otro completamente distinto.
El verdadero cambio empieza cuando dejamos de tratar síntomas y empezamos a entender cómo funciona todo junto.
Por eso trabajo desde
una mirada sistémica.
No observo la empresa por departamentos.
La observo como un sistema donde todo está conectado, porque una decisión nunca afecta solo al lugar donde se toma.
Cuando una organización empieza
a trabajar desde esa mirada...
...empiezan a ocurrir cosas como estas:
Todo el equipo vuelve a remar en la misma dirección.
Los cambios empiezan a consolidarse.
Se recupera tiempo para dirigir.
Las reuniones vuelven a servir para decidir.
Dejamos de cambiar de dirección cada semana.
Las urgencias dejan de marcar el día.
La organización vuelve a avanzar.
A veces una conversación
cambia más que meses
intentando resolver lo mismo.
¿Y si antes de hacer más,
simplemente miramos qué está ocurriendo?
Si después de leer esto has reconocido situaciones que se parecen a las de tu organización, quizá tenga sentido que hablemos.
Empecemos por una conversaciónHablemos.
Cuéntame brevemente qué está ocurriendo. El formulario abrirá tu correo para enviarme el mensaje a info@evamaroncastro.com.